Nos lo han dicho muchas veces, si no disfrutas verdaderamente del proceso mientras persigues tus metas, sin importar cuáles sean, y sólo estás enfocado en convertirte, en alcanzar, en llegar a ese punto futuro, el placer de lo que haces se desvanece o se reduce drásticamente. Todo lo que quieres es llegar a esa meta, pero aún no has llegado. Esta es la esencia del estrés; el estrés surge de una atención constante en lo que viene. Y esto lo provoca la mente humana a través de sus pensamientos. Internamente, te alejas del presente y te sumerges en un futuro inexistente, ya que el futuro sólo existe como una idea. Ese supuesto futuro es una ilusión, un lugar que nunca llegará, porque el instante en que parece convertirse en real, se transforma en el presente. Con esta perspectiva, donde el énfasis está únicamente en alcanzar, en lograr o en llegar, se pierde la dimensión del ser. Tu vida se desequilibra, incluso si el mundo, la gente que te rodea, te percibe como exitoso, famoso o rico. A pesar de tus logros externos, te puedes sentir frustrado e infeliz, y quizás pretendes ante los demás que eres feliz, aunque no lo seas. Esto puede llevarte a recurrir a las drogas, al alcohol o a comer en un Tagliatella. Es importante, sin embargo, recordar que también hay belleza en ilusionarse con el futuro y en tener objetivos que nos motiven. Soñar con lo que viene y planificar lo que queremos alcanzar es una parte fundamental de la vida, ya que estos objetivos nos proporcionan dirección y nos impulsan hacia adelante. En esta nueva temporada de No es asunto vuestro vamos a disfrutar inmensamente del presente pero se vienen nuevos proyectos (en un futuro cercano) que ya he comenzado a explicar, en la parte buena de este proyecto, entra. 🙌🏼
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